Cuidado con la elección de tu socio


¡Cuidado con la elección de tu socio!


Desde Barton Consultans señalan que elegir un socio, el compañero de viaje para la vida profesional, es algo muy complejo que no siempre se hace de manera rigurosa y objetiva

Todos conocemos ejemplos de personas que iniciaron una relación profesional por amistad, por haber estudiado juntos, por ser familia, por coincidencia en el tiempo y espacio. A veces esta relación funciona; otras terminan en una especie de divorcio tormentoso y difícil de resolver. 

Elegir un socio, es como "casarse" profesionalmente con alguien, hecho por el cual no debe hacerse a la ligera. La elección de un socio debería obedecer a razones fundamentalmente objetivas y prácticas y no sólo a las ganas de tener un amigo o familiar cerca al inicio de la andadura de un proyecto. 


Complementariedad entre ambas partes

Es necesario que las características personales de nuestro socio sean complementarias a las nuestras y se adapten plenamente al proyecto que tenemos entre manos. Si uno sabe que es impulsivo, debe pensar en una persona reflexiva; si somos excesivamente perfeccionistas, debemos contar con un socio un poco más flexible, etc.

Ante todo, es necesario que tengamos muy claro cuál es nuestro proyecto y qué tipo de personas necesita. Es importante que la persona que comparte nuestro camino profesional tenga la misma visión que nosotros y las mismas creencias, puesto que la consecución de los objetivos está directamente relacionada con la unión entorno a una misma visión.

Estamos muy acostumbrados a ver anuncios en los que se solicitan empleados, pero muy pocos en los que se solicitan socios. A la vista de los resultados en algunos casos, lo mejor sería realizar una selección de personal rigurosa y seria para encontrar al socio ideal. 

Por suerte o por desgracia la vida profesional, y la personal, nos pone ante situaciones en los cuales necesitamos contar con las personas de nuestro entorno. Si no es así es difícil avanzar. Además, en el día a día, todos los integrantes de un equipo deben querer navegar en la misma dirección. Cuando existen intereses distintos el proyecto fracasa. 

Las relaciones personales suelen ser un factor muy importante, si no el principal, en los fracasos profesionales. La evolución personal, los cambios de criterio, el estrés, y muchos otros factos nos llevan a situaciones de tensión que dinamitarán nuestro proyecto, si previamente no se han establecido unas bases sólidas cimentadas sobre elecciones racionales y no sentimentales. 

Del mismo modo que cuando existen problemas en un matrimonio siempre hay daños colaterales, cuando en nuestro despacho se respira tensión y las directrices son contradictorias, el equipo se desmotiva, los resultados son insatisfactorios y el proyecto se estanca o termina fracasando.

No se trata de ser negativo, se trata de ser objetivo.

Evalúa, compara, decide con la razón y no sólo con el corazón: tu proyecto será mucho más estable y duradero y tu vida profesional ganará.