El estrés para el abogado es positivo, lo negativo es no saberlo gestionar


El estrés para el abogado es positivo, lo negativo es no saberlo gestionar

Pese a que el estrés es un componente normal de la vida diaria que nos ayuda a actuar de manera adecuada ante los eventos que nos suceden, el exceso de este resulta invariablemente perjudicial. Por tanto, necesitamos aprender a moderar el estrés con el que lidiamos tanto en el trabajo como en nuestra vida personal. Si no cuidamos de este aspecto, es más que probable que el estrés acumulado acabe abrumándonos y, en consecuencia, no podamos rendir adecuadamente en nuestro despacho.

El exceso de estrés puede permear a los diversos ámbitos de nuestras vidas. Jornadas laborales demasiado exigentes pueden repercutir en la aparición de tensiones en casa. Por otro lado, problemas en el ámbito personal pueden conllevar una peor toma de decisiones en lo laboral.

Pese a que no existe ningún modo de erradicar por completo el estrés que nos generan ciertas situaciones, podemos esforzarnos por desarrollar habilidades que nos permitan gestionar adecuadamente nuestros niveles de estrés.


Una opción laboral exigente y estresante

Dirigir un despacho de abogados es una opción laboral exigente y estresante. Sin embargo, a pesar de la habitual connotación negativa del término, el estrés no es siempre el problema a resolver. Un grado óptimo de estrés es la respuesta natural del organismo que nos permite afrontar con eficacia las demandas del entorno. Sentirnos motivados, enfocados y emocionados son formas de estrés positivo. No obstante, como señalamos previamente, el estrés adquiere un cariz peligroso cuando alcanza niveles excesivamente elevados como para ser gestionados adecuadamente. Un ejemplo de esto es el caso del estrés crónico, habitualmente construido sin disponer de la posibilidad de alejarnos de éstos por un tiempo.

Considerando que vivimos en una sociedad en la que se valora el estar ocupado como señal de estatus y éxito personal, podemos llegar a dar por hecho que no disponer de tiempo fuera del trabajo constituye un sinónimo de éxito, resultando este pensamiento en terminar sintiéndonos estresados y abrumados con toda probabilidad. Por tanto, merece la pena preguntarse: ¿nos sentimos estresados por aquello en lo que estamos trabajando, o más bien esto se debe a nuestra manera de afrontarlo?

A menudo, el estrés negativo puede convertirse en positivo modificando ligeramente nuestro enfoque. Para lograrlo, puede resultar útil concentrarnos plenamente en la tarea a realizar más que en cómo nos sentimos respecto a esta. Otro modo de conseguirlo consiste en mantener un pensamiento positivo, por ejemplo, recordando todas aquellas ocasiones en las que hemos logrado superar dificultades similares con éxito.