Innovación despachos de abogados


La innovación en la práctica profesional resulta indispensable


Todo el mundo conoce el significado del término innovar. Quiere decir crear algo nuevo. Sin embargo, para alguien que se interesa por el desarrollo del negocio, la innovación es más que una simple novedad.

La innovación es el desarrollo de nuevos servicios o de nuevos procesos de producción y comercialización que permiten a un despacho lograr una ventaja competitiva. A la luz de este nuevo criterio estaremos todos de acuerdo en que ser el primer despacho en tener un logo rosa no es una innovación. De igual modo, todos coincidimos en que ser el primer despacho español que abre un departamento exclusivamente dedicado al asesoramiento jurídico de los deportistas profesionales sí es innovador.

Teniendo en cuenta el alto grado de competencia del mercado de la asesoría jurídica en España, es muy importante para cada despacho dedicar tiempo y recursos en la consecución de una ventaja competitiva. Algunos intentarán ser los más baratos, otros querrán ser reconocidos como los mejores especialistas en una cierta materia. Existen muchas vías para intentar conseguir una ventaja competitiva y la innovación es definitivamente una de ellas. 


Saber elegir la vía de la innovación

La innovación permite al despacho que apuesta por ella protegerse de la competencia. Cuando un despacho es el único en ofrecer un tipo de servicio, es lógico que toda la demanda de este servicio en concreto se concentre en él. El hecho de haber sido el primero dará también a este despacho pionero una clara ventaja el día que le surjan competidores. La prima al primero es una realidad.

La innovación tendrá también repercusiones positivas fuera del mercado en concreto donde se realizó. El lanzamiento de un nuevo servicio representa por sí solo una nueva fuente de ingresos. Pero suele ser también un factor que contribuye al incremento de ingresos que provienen del resto de los servicios ofrecidos por el despacho. El abogado innovador suele atraer más atención. Recibirá más invitaciones a dar conferencias y sus artículos encontrarán más fácilmente el camino hacia la publicación. La fama que adquiere un abogado por una competencia específica suele expandirse al resto de sus competencias y al despacho al que pertenece.

Por supuesto, innovar no es una tarea fácil. La innovación requiere inversión en tiempo y en recursos. Sin embargo, el retorno sobre la inversión no está asegurado. Está muy bien aventurarse en tierras vírgenes donde no ha llegado ningún competidor, pero siempre se corre el riesgo de llegar a una tierra donde tampoco se encuentren clientes.

La única manera de minimizar el riesgo sin poder, sin embargo, conseguir eliminarlo completamente, consiste en hacer una investigación previa:

  • Antes de imaginar nuevos procesos es conveniente llevar a cabo un estudio serio, preguntando a los clientes cuáles son las mejoras que valoran realmente, si están dispuestos a pagar por ellas o si por lo menos estas mejoras reforzarían su fidelidad.
  • Antes de desarrollar una nueva práctica, el despacho tendrá que evaluar el mercado potencial, asegurarse de que no se trata de una moda efímera y comprobar que esta nueva práctica encaja en su estrategia (coherencia de la cartera de servicios, compatibilidad con la imagen, etc.).