¿Sabemos desconectar en vacaciones para volver a la rutina sin padecer el síndrome postvacacional?


Agosto es el mes de vacaciones por excelencia. Esta frase tiene truco y tiene trampa. Al menos, en el sector de la abogacía existen muchos profesionales que no son capaces de desconectar del trabajo durante el octavo mes del año.

Agosto es un mes inhábil, sí, pero... Siempre existe algún asunto que colea, un cliente que llama, otro que tiene más prisa que la de los propios plazos. En definitiva, que el regreso al trabajo tras las vacaciones se realiza sin haber llegado a desconectar como que se quisiera.

Una encuesta elaborada por LegalToday ante la pregunta "¿Vas a poder desconectar durante el mes de agosto?" señala que nueve de cada diez usuarios que la han repondido lo hacen de forma negativa, circunstancia que provoca un problema y una frustración ante la ansiada "carga de pilas" para el comienzo del año laboral, que se produce el primer día del mes de septiembre.


No saber desconectar, el caballo de batalla del abogado

Tal y como se desprende de un estudio de HAYS Legal, las vacaciones de verano son, para muchos, el periodo más largo de descanso del año, pero no todos consiguen desconectar. Así se indica en la Guía HAYS 2020, que constata que el 44,3% de los encuestados asegura estar pendiente del móvil o el portátil durante el periodo vacacional.

De entre todos los colectivos, el que menos desconecta es el del sector legal (abogados y asesores jurídicos). Solamente el 42% de los abogados dice poder realizar sus vacaciones sin ser molestado, frente al 58% restante que está pendiente del trabajo. En el otro lado de la balanza, destacan los profesionales de IT, que afirman no tener con su empresa durante sus periodos de descanso (65,5%).


Vuelta a la rutina

En España, se calcula que 1 de cada 3 trabajadores está sufriendo o sufrirá el síndrome postvacacional al reincorporarse al trabajo tras el verano. Del 66% restante, una parte importante padece o padecerá un cuadro de fatiga o estrés que estará directamente vinculado a la incorrecta adaptación al orden y la rutina tras esos días en los que apenas se tienen responsabilidades.

Los trabajadores más propensos a tener este síntoma son los que tienen menor tolerancia a la frustración, los menos resilientes, los que disfrutan de unas largas vacaciones y los que vuelven a un entorno laboral hostil. Los síntomas dependen de cada persona, aunque los más habituales son apatía, casancio, falta de energía, dificultad para concentrarse, trastornos del sueño, nerviosismo, estrés o, incluso, tristeza. Existen casos extremos en los que el trabajador puede experimentar ataques de ansiedad, dolor de cabeza o malestar general, aunque afecta a una minoría. Los casos más leves reflejan dificultades durante 2 o 3 días. Sin embargo, es habitual que los síntomas se alarguen hasta las dos semanas. Los casos más extremos podrán durar meses.


El síndrome postvacacional se puede prevenir

La parte positiva es que, en la mayoría de los casos, una correcta actuación previa a la vuelta al trabajo puede servir para evitar este síndrome. La clave radica en hacer que la transición entre las vacaciones y el trabajo sea lo más leve y llevadera posible.