¿Te has preguntado alguna vez si es rentable incoporar a un nuevo letrado a tu despacho?


Con independencia de su tamaño, una firma legal no deja de ser una empresa, por lo que la rentabilidad es la variable más importante a la hora de evaluar la decisión. Así, lo deseable será que la incorporación de un abogado al despacho suponga la mejor inversión posible a cambio de una ganancia mayor.

Por tanto, a la hora de evaluar la rentabilidad de la nueva incorporación, es fundamental identificar los costes derivados de la prestación de servicios jurídicos. Para ello, se deben analizar las principales métricas del negocio previamente a la toma de cualquier decisión en relación con el crecimiento orgánico del despacho.

En términos generales, podemos concluir que es rentable incorporar un nuevo abogado en el despacho siempre que los costes se encuentren definidos y lo soporten, y siempre que el nuevo profesional aporte valor estratégico a la firma. A modo de ejemplo, en un pequeño despacho de base tecnológica en la prestación de sus servicios, los costes fijos apenas aumentan con una nueva incorporación, mientras que los ingresos sí, de forma que la rentabilidad tenderá a aumentar exponencialmente.


Medir los tiempos

Medir el tiempo dedicado a producir servicios letrados es el primer paso para analizar la rentabilidad del despacho y la necesidad, o no, de incorporar un nuevo profesional al negocio. El realismo y el análisis crítico es fundamental para ponderar qué número de horas se dedican semanalmente a producir y cuántas para realizar actividades "preparatorias" o meramente administrativas, con el fin de valorar si el despacho genera una cantidad de trabajo que haga conveniente la incorporación de un nuevo miembro.

El quid de la cuestión se encuentra en el equilibrio: incorporar un profesional con el que compartir gestión de despacho y tiempo de trabajo/producción, a la vez que se genera más tiempo facturable gracias a una mayor cuota de mercado asociada al nuevo abogado. Si este solo atrae nuevos asuntos, sin que concurra un impacto positivo en el reparto del trabajo y el componente colaborativo, la rentabilidad del desapcho no habrá variado, pues se estará asumiendo trabajo que no se puede abordar. Asimismo, si el nuevo profesional solo propicia un mayor reparto del trabajo ya existente, el despacho habrá crecido orgánicamente, pero no así sus ingresos.


Estructura de costes


Partiendo de la idea de que el coste está directamente relacionado con la producción del despacho, la estructura de costes varía mucho de un despacho a otro. Identificar adecuadamente nuestra estructura de costes nos permitirá valorar en qué medida esta puede encajar la nueva incorporación.

De un tiempo a esta parte, los costes estatégicos en los despachos de abogados se han relacionado con la tecnología: por ejemplo, en un despacho especializado en la confección de nóminas, el principal coste estratégico en que incurre dicho despacho es el de la adquisición de la licencia de un software de gestión de nóminas que todos sus profesionales puedan utilizar para automatizar gran parte de su trabajo y, así, rentabilizar al máximo.

En consecuencia, la rentabilidad de incorporar a un nuevo profesional dependerá de los resultados y capacidades de la firma, así como de las cualidades del nuevo abogado y el valor que este aporta a nivel de propuesta de servicios y prestación de estos a los clientes.